Ni un sexenio aguanto



Al Partido Acción Nacional, le sucedió lo mismo que al Revolucionario Institucional, en la elección de gobernador del 2016.
En aquel entonces, había un resentimiento, una inconformidad y un malestar social contra todo lo que tuviera sabor o identificación con el PRI.
Se percibía en el ambiente, se escuchaba en radio pasillo, era un tema que iba y venía en las charlas de café.
Quizá por ello, el candidato de Acción Nacional, en ese entonces FRANCISCO GARCÍA CABEZA DE VACA, alcanzó un nivel de aceptación por encima del que tenía BALTASAR HINOJOSA OCHOA candidato del PRI a la gubernatura del Estado.
Y desde luego que por ello, ganó la elección de gobernador el PAN.
Casi seis años después, Acción Nacional es víctima de lo que le sucedió al PRI en esa elección de 2016.
Gente militante o simpatizante de Movimiento de Regeneración Nacional, poco o nada quería saber del PAN y posiblemente, menos de su candidato a gobernador.
Del PAN ya estaban hasta el “queque”. A lo que aspiraban era a un cambio, a una nueva forma de gobernar, en un prospecto que no se identificara con los “vientos de cambio”.
Bastaba con escuchar a la burocracia en palacio de gobierno, en la torre Bicentenario.
Testimonios dieron cuenta de la soberbia, del trato de los funcionarios de primer nivel hacia el personal. De la forma en que eran desplazados para dar lugar a consentidos, recomendados, amigos, compadres y familiares de los servidores públicos en el poder, aun sin reunir el perfil, sin hacer nada pero si cobrando elevadas compensaciones.
Ahora se les escucha contentos pero a la vez, con la esperanza de que las cosas mejoren. De que sea un mejor trato, con el respeto que les merece, tras cumplir una labor dentro de la estructura de Gobierno.
Y es que, en lugar de darle, a la burocracia le quitaron.
Ahora que el PAN está por perder la elección de gobernador, le pasa lo que al PRI.
El PAN ya no dispondrá del apoyo económico, moral, material o personal del gobierno y sólo dispondrá de las prerrogativas que le concede la ley.
Es decir, no habrá “canicas”, como no las tiene el PRI.
Por consecuencia, no se dispondrá de recursos “adicionales” para las elecciones que vienen en el 2024, cuando se postulen candidatos a alcalde, diputados federales, locales y senadores de la república.
Derivado de lo anterior, el PAN irá perdiendo espacios políticos y poder, como desafortunadamente le ha sucedido al PRI.
Entre los dos hay similitudes, al haber llegado a la gubernatura de Tamaulipas, aunque a diferencia del PAN, el PRI se mantuvo más tiempo.
En cambio, al PAN le duró menos de seis años perder, lo que por décadas buscó.
Por cierto ¿Qué espera LUIS RENÉ CANTU GALVÁN para presentar su renuncia como presidente del Comité Directivo Estatal del PAN? En fin.
alfredoguevara0@gmail.com

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