Secuelas de la Reforma Judicial y la Convención Nacional Hacendaria 2024.

En Tamaulipas estamos viviendo en el horizonte de la Historia, un horizonte inmenso y prometedor para algunos y un horizonte terrible para otros. Algunos contemplamos esa línea distante con cierta incertidumbre por tener algunos cabos sueltos del momento frenético que estamos viviendo con el tema de la reforma judicial que actualmente vivimos y que no ha terminado de aterrizar del todo en nuestro Estado.

Los hay quienes creen con una fe magnánima que los tiempos que vienen serán mejores. Según cuenta Antonio Scurati, a partir de la Revolución francesa muchas generaciones apelaron al futuro para obtener justicia pues las bondades de la propia revolución no llegaron tan pronto. Me pregunto si los legisladores federales y locales que promueven con tanta diligencia la mencionada reforma verdaderamente creen que la relación de sus hijos con la justicia será mejor que la de ellos, y que la de sus nietos será mejor que la de sus hijos, gran incógnita, pero el cambio ya esta en camino.

Decía Stefan Zweig que la Historia nunca se escribe de una vez por todas, ella misma es siempre una lucha por ella misma con muchos protagonistas. El peligro radica en la posibilidad de medir la experiencia de la Reforma Judicial con la vara corta del presente, una medida en la que las grandes enseñanzas de la Historia quedan fuera. ¿Qué tan lejos apunta esta Reforma? Solo el tiempo lo podrá definir y quizá solo quienes aún no nacen lo sabrán con certeza.

Querámoslo o no estos cambios en el ámbito judicial poseen un significado histórico y también un profundo valor existencial para todos los mexicanos pues estaría dejando atrás muchas cosas, algunas opiniones y otras tantas ideas que ya teníamos forjada en nuestra mente que se topan con estos cambios que parecen irreversibles.

Querido lector, no olvidemos que la reforma judicial impulsada por el presidente Ernesto Zedillo en 1997 marcó un hito en el sistema de justicia en México, orientándose hacia la independencia y modernización del Poder Judicial. Para algunos esta reforma fortaleció la autonomía de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, convirtiéndola en un tribunal constitucional con facultades explícitas para resolver controversias de constitucionalidad y acciones de inconstitucionalidad. Además, redujo el número de ministros de 26 a 11, lo que buscaba agilizar los procesos judiciales y mejorar la toma de decisiones.

Se decía entonces que esa reforma había sido clave para avanzar hacia un sistema judicial más eficiente, imparcial y accesible, sentando las bases de un Poder Judicial más independiente frente a los otros poderes del Estado. ¿Qué sucedió entonces que 27 años después hay que volver a reformarlo?

Reformas judiciales ha habido muchas en todo el mundo. Estados Unidos y la India en 1970 y 2020, ambos países en los mismos años mencionados. Australia en 1979. Canadá en 1982. España en 1985. Colombia en 1991. Italia en 1990. Argentina y Sudáfrica en 1994. Brasil y Japón en 2004. Chile en 2005. Kenia en 2010. China en 2014. Polonia en 2015 y 2021. Estas reformas, en teoría respondieron a las necesidades cambiantes de cada sociedad, pero todas comparten el objetivo común de garantizar un sistema judicial más independiente, transparente y accesible.

¿Por qué nos extraña tanto que nosotros reformemos la nuestra? Tal parece que es una acción común cada cierto tiempo en no pocos países. A riesgo de ser reiterativo, la pregunta que flota en el ambiente es si en verdad nuestra Reforma nos llevará a tiempos verdaderamente grandes. Hay que saber distinguir el danzador de la danza.

Por otro lado, esta semana será de mucha actividad para la Secretaria de Finanzas de Tamaulipas, Adriana Lozano, quien anda muy activa con todas sus huestes con el tema del presupuesto 2025, tiene cita con los diputados locales el martes 3 de diciembre a las 8:00 AM entre otras actividades a lo largo del día.

No conforme con eso asistirá el miércoles 4 de diciembre a la Convención Nacional Hacendaria en Pachuca, un foro donde representantes de los tres niveles de gobierno (federal, estatal y municipal), junto con especialistas y académicos, se reúnen para analizar y proponer reformas al sistema fiscal y hacendario del país. Tamaulipas no puede tener mejor representación.

Querido y dilecto lector, cabe señalar que, desde la Convención de 2004, no se ha realizado otra con carácter nacional, aunque el debate sobre la necesidad de actualizar el Pacto Fiscal y el Sistema Nacional de Coordinación Fiscal sigue vigente. Diversos sectores han pedido una nueva Convención para modernizar el sistema hacendario y resolver los problemas estructurales que persisten, como la dependencia de recursos federales y la limitada capacidad de recaudación de los estados y municipios, veremos que novedades traerá a nuestro Estado la encargada del erario en Tamaulipas.

El tiempo hablará.

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