La posible trampa electoral.

Fue un privilegio haber participado con el IETAM en el consejo distrital electoral 11 en el proceso electoral 2021 para diputados locales y la presidencia municipal en la ciudad de Matamoros. Una de las principales características de este trabajo electoral es el vértigo de una labor constante en un lugar en el que diatriamente debes estar tomando decisiones enfocadas a que el día de la elección tenga la menor cantidad de imprevistos y errores humanos posibles.

Trabajar para el IETAM en un proceso electoral es estar siempre bajo presión. Una de las acciones o actividades es recibir llamadas de Ciudad Victoria de los diferentes departamentos, quienes te pueden pedir algo que a juicio de quien preside el consejo es verdaderamente relevante o verdaderamente intrascendente, pero todo lo que te solicitan les urge. Aprendes a desarrollar varios músculos existenciales, tales como el de la burocracia que te pide documento de evidencia hasta para lo más nimio. Aprendes, también, a tomar decisiones en medio de un precipicio de errores latentes y agazapados que están acechando siempre.

Una de las mejores enseñanzas que ofrece trabajar para el IETAM es aprender a tratar con el factor humano. Dentro de los cuatro pilares de la educación el más importante para mí es aprender a convivir con otras personas. Particularmente en esta actividad de consejero electoral que implica ser el garante frente a la sociedad de una elección libre de mácula, el trato con las personas puede ser el catalizador para un trabajo excelente o pésimo. En teoría todas las decisiones del presidente consejero deben ser colegiadas con los miembros de su consejo.

En este tenor si la personalidad del presidente consejero es dubitativa y manipulable por cualquier miembro de su consejo que se presente como el gran conocedor de los procesos electorales y que use su conocimiento más para estorbar que para colaborar y resolver, malo el asunto. O si en su ánimo está el querer darles gusto a todos sus consejeros, eso se convertirá en un cuento de nunca acabar.

El proceso de selección de consejeros es altamente aleatorio, eso intrínsecamente es bueno pero también es una moneda en el aire que te puede dar un resultado que no esperas ni deseas. El universo de ciudadanos elegibles para ser consejeros electorales es tan amplio como impredecible. Pueden tocar en un consejo distrital consejeros con mucho conocimiento pero con muy poco sentido común y pocas ganas de colaborar, eso complica las relaciones del consejo.

Otro escenario es que lleguen personas con poco conocimiento de las normas y formas electorales pero con mucho sentido común y muchas ganas de colaborar. Esto es mucho mejor que lo anterior. Lo ideal es que el consejo esté conformado por personas que conozcan y tengan un alto sentido común y muchas ganas de colaborar antes que presumir cuanto saben. Esto último está dentro de lo utópico e irrealizable.

Otra lamentable realidad dentro de la selección de consejeros es la reincidencia por parte del IETAM en escoger personas con antecedentes en otras elecciones de malas relaciones interpersonales y que durante los procesos electorales antes que resolver complican y enredan más las situaciones.

Algo que pudiera preocupar en aras de una elección limpia es que antes de la selección de los consejeros hubiera alguien que supiera los nombres de todos los potenciales ciudadanos que hayan presentado su solicitud para ser consejeros y antes de ser nombrados se les buscase para tratar de comprometerlos en un sentido o en otro de cualquier partido.

Me llegó el comentario de que antes de esta selección de consejeros para el actual proceso electoral a gobernador hubo una persona que intentó sentarse con los ciudadanos que aún no eran consejeros y se les ofreció que en caso de ser seleccionados trabajaran a favor de un partido.

Esto puede no ser cierto. Espero que no lo sea pero quizá el IETAM debiera llevar a cabo algún proceso para descartar cualquier posible arreglo con quienes hoy fungen como consejeros electorales. Se habla de consejeros presidentes con poca capacidad para tomar decisiones y para trabajar bajo presión. Esperemos que quienes hoy detentan estos puestos saquen la casta para no dejarse intimidar en un tiempo en que infundir miedo está de moda.

Todos los ciudadanos merecen la oportunidad de servir a su comunidad por medio del IETAM. No hay exclusividad en esto. Si unos pueden, todos podemos, es cuestión de querer. Mis mejores deseos para los actuales consejeros electorales que velarán por una elección para gobernador que esperamos sea impecable.

El tiempo hablará.

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