Historias de Matamoros. Una poetisa en París.

Hace varios años un maestro, buen samaritano desconocido, llegó a la plaza de una ciudad a bolearse, y lo atendió un niño originario de Güémez quien iba a la escuela primaria descalzo; al momento de estarse boleando el catedrático se puso a platicar con el entonces chamaco y después de notar por el diálogo su capacidad académica le dijo:
-Toma tu caja de boleo y acompáñame.
Lo llevó a un internado y le consiguió beca para estudiar. A partir de ahí ese niño fue primer lugar en Tamaulipas en oratoria y en la academia, con el paso del tiempo se dedicó al magisterio, él fue el maestro Manuel Díaz Reta. Años después nace su hija, una mujer con talante de poeta.
Su nombre es Yasmín Díaz Sánchez, aunque en el registro civil a la hora de apuntarla se les escapó poner el acento en su apelativo y quedo como Yasmin; ella lo escribe siempre con el acento. Historia de los nombres en el registro civil.
Licenciada en educación especializada en español, estudió en la Normal Superior de Ciudad Victoria. Repito, hija de Manuel Díaz Reta, de bolero a maestro en lengua y literatura hispánica, autor del himno a la Normal Superior de Tamaulipas que, en su tiempo, dicho himno, ganó el primer lugar en México en su ramo. Al hablar de la hija es imposible no mencionar al padre. Ella es maestra de español en la secundaria Técnica Cuatro desde hace casi dieciocho años.
Dice que el periódico El Bravo fue quien la descubrió, pues en alguna ocasión estando en primero de secundaria, su padre le comentó de un concurso de este medio que se llamaba “Amo a mi Madre” y la instigó para que participara; ella se aplicó para crear un poema a su mamá y lo envió.
Algo que la marcó sensiblemente fue que estando en clases, el maestro Hilario, entonces director de la Secundaria 1 le mandó llamar; la imaginación febril de una niña a sus once años a quien le dicen que se presente en la dirección le hizo acelerar su corazón por el desconcierto y desconocimiento de por qué la estaban requiriendo. Se levantó de su pupitre controlando sus miedos internos y se desplazó a las oficinas del director; conforme se acercaba su corazón latía cada vez más.
Llegó frente al maestro Hilario y éste con una sonrisa que denotaba orgullo le dio la noticia:
-Alumna Yasmín, me están informando que es usted el primer lugar en su categoría en el concurso del periódico El Bravo.
A partir de ahí ratificó su gusto por la escritura que le había sembrado su padre y reforzado también su maestra, la de los ojos azules, María de los Ángeles Valdez, cuando insistentemente le decían que ese era su talento especial. De esta forma comenzó a desarrollar su capacidad para la poesía, el cuento y la novela.
Un año después, a la edad de doce, su vocación por las letras combinada con sus inquietudes de juventud la llevó a otro concurso que promovía la revista juvenil TV y Novelas para hacer una narrativa de ficción cuyo personaje principal fuera Luis Miguel, quedó entre las mejores treinta de todo el país.
En esa espiral de concurso de letras en que se fue metiendo, participó en otro convocado por Radio Gallito titulado “Homenaje al Amor y la Amistad” en la que dos años consecutivos sus poemas fueron el primer lugar y recuerda que la llevaron a comer a un restaurante de la localidad junto con su papá.
Pasado el tiempo, ya siendo maestra de secundaria hubo una convocatoria denominada “Maestros con arte”, en la que participó en la categoría de cuento con “Las memorias del monaguillo de Hidalgo” que escribió en un momento de fiesta por el bicentenario de la Independencia. Como ya era costumbre desde su infancia, obtuvo el primer lugar en el estado y experimentó la grata sensación de ver su cuento proyectado en el Museo de Historia en Victoria.
Pasado el tiempo y platicando con su padre en el 2015 le dijo:
-Papá yo creo que ya es tiempo de escribir un libro.
De esta manera, padre e hija se aplicaron en lo suyo, él a escribir “Décimas bíblicas”, que viene siendo la Biblia en décimas, y ella, “Musas de Hispanoamérica”, libro de poemas que publicó en el 2016 y que muy gentilmente me obsequió dedicado a mi persona.
Pues resulta que como todo talento que no se vence y por el carácter misterioso de los caminos de la vida, dicho libro de esta matamorense llegó hasta Francia a las manos de la señora Flor María Muñoz Bañales, condesa Gambirasio d’Asseux, mujer nacida en Puebla y actualmente de nacionalidad francesa que pertenece al cuerpo diplomático de su país, promotora activa de las letras que invitó a Yasmín al Encuentro de Literatura Hispanoamericana en París.
Querido y dilecto lector, es emocionante que Matamoros pueda destacar en literatura en la tierra de Balzac y Víctor Hugo. No es poca cosa. Suerte a nuestra poetisa.
El tiempo hablará.

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