De Hidalgo a Coahuila

Maribel Villarreal

Las elecciones locales en los estados de Hidalgo y Coahuila tuvieron un desenlace inesperado con la contundente derrota de MORENA y el triunfo del PRI, en ese orden.

¿Qué pasó? ¿Qué factores incidieron en el sorpresivo resultado?

El Partido Revolucionario Institucional se refrendó como la primera fuerza política, MORENA se quedó en la segunda posición y mandó al Partido Acción Nacional al tercer lugar.

El PRI de Alejandro Morena se llevó carro completo ganando 16 de 16 diputaciones locales de mayoría relativa en Coahuila y en Hidalgo, alcanzó 32 de 84 alcaldías, incluyendo Pachuca, la llamada joya de la corona.

La verdad es que no hay mucha ciencia, la mayoría de los ciudadanos que emitieron su voto en la elección extraordinaria de este domingo le dijeron que no a MORENA.

El rechazo ciudadano al partido del presidente Andrés Manuel López Obrador es un llamado de atención al Gobierno Federal que en apenas su segundo año de gestión sufre un evidente desgaste que va en aumento.

Los sondeos aprobatorios que se han publicado en las últimas semanas no coinciden con la realidad electoral que reveló la elección del domingo y que deja un antecedente inevitable hacia el 2021.

La crisis económica, el desempleo, la inseguridad, la carestía, la falta de oportunidades y los más de 80 mil muertos de una estrategia fallida en la pandemia del COVID-19 hicieron explotar la inconformidad social.

El Gobierno de la Cuarta Transformación está comprobando que las becas a los ninis, la pensión a los adultos mayores y las dádivas del empleo temporal no garantizan la clientela electoral.

Por lo menos en esos dos estados, la Federación está confirmando que los ciudadanos no están conformes con sus resultados.

En su defensa, como el principal responsable de la derrota, el presidente del Comité Ejecutivo Nacional de MORENA, Alfonso Ramírez Cuellar acusó a los gobernadores priistas de comprar votos.

Haya sido como haya sido, Ramirez Cuellar perdió. Desatendió el proceso extraordinario por estar más atento a la elección interna de su partido en el afán de quedarse hasta después del proceso electoral del año próximo.

El conflicto y la disputa por el control de la dirigencia nacional también aportó a la inesperada derrota.

En Tamaulipas, los priistas resucitaron. El triunfo del domingo los lleno de ánimo. El dirigente estatal Edgar Melhem aseguró que el PRI está de pié y llamó a la militancia a trabajar sin descanso.

Ni los priistas ni los morenistas esperaban ese resultado. La elección en Hidalgo y Coahuila, postergada por la pandemia del COVID-19, demostró que ni el PRI está muerto del todo y que MORENA no es imbatible.

maribelvillarreal@hotmail.es

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