NAIM.

Jorge Chávez

Tiene sin duda mucho mérito vencer en el campo de batalla; pero se necesita más sabiduría y más destreza para hacer uso correcto de la victoria. Polibio

El torbellino o maremágnum social que ha traído como consecuencia el resultado de la encuesta instigada por AMLO, presidente electo, con respecto al Nuevo Aeropuerto Internacional de México, conocido por un acrónimo que más bien parece el nombre de un árabe, NAIM; ha causado una no pequeña división entre los mexicanos que se refleja preponderantemente en las redes sociales.

Y que se empieza a sentir la mano del presidente electo. No debemos de olvidar que el 1º de julio pasado, nos guste o no, más de 30 millones de mexicanos votaron por un cambio. AMLO aun no toma posesión como presidente y ya se siente la consecuencia del resultado electoral. Es un poco difícil ver con la cabeza fría toda esta parafernalia. Me pregunto si la configuración de mi percepción de toda esta problemática está altamente influida por las clases dominantes que han prevalecido en los últimos años y mi archivo de información me induce a criticar la cancelación del aeropuerto de Texcoco.

En medio de toda esta circunstancia haré un esfuerzo por ser imparcial, espero lograrlo. Debo reconocer que solo una vez he tenido a AMLO frente a mí en una conferencia de prensa que dio en una ocasión que vino a Matamoros. A mi leal saber y entender me pareció el político mexicano más sencillo de los que he tenido la oportunidad de pasar cerca de mi existencia. El estereotipo de la mayoría de los políticos, fuera de las campañas para un puesto de elección popular, es la de mantener una distancia que lastima la sensibilidad ciudadana. En los casi 30 minutos que duró la conferencia de prensa AMLO no me pareció distante para con su audiencia ocasional. No pierdo de vista que él había estado en campaña durante los últimos 18 años. En esa ocasión me lleve buena impresión. ¿Me engañó? No lo sé.

Los incondicionales de AMLO deberían ser un poco más críticos e imparciales con él. La mayoría de ellos mide los errores de EPN con metros y los de AMLO con centímetros sino es que con milímetros. Es muy obvio que la susodicha encuesta es de lo más imperfecta, con participantes que repitieron su voto, con un universo de votantes por estado, donde eran más los sufragios en lugares donde la afluencia aeroportuaria es mucho menor, como lo proyecta el caso de que hubo más votos en Tabasco que Nuevo León y Jalisco juntos. Un proceso que no fue vigilado por ninguna autoridad que diera Fe de la limpieza e imparcialidad de dicho ejercicio. ¿Por qué no hacer la encuesta en los aeropuertos más importantes de nuestro país con los usuarios directamente involucrados en la logística aeronáutica? ¿Por qué preguntarle a quien jamás se ha subido ni se subirá a una aeronave?

No estoy a favor ni en contra de Texcoco o Santa Lucia, solo quiero que en las formas de decidir se respete la inteligencia de los ciudadanos. Me preocupa lo simple del ejercicio para determinar algo no tan simple y de mucha importancia para nuestro país. Y también me preocupa sustancialmente que la siguiente encuesta sea: ¿Quieren que me reelija?

Querido y dilecto lector, te dejo en el espacio restante algunos mensajes que rescato para ti de las redes sociales para que calibres lo caldeado que dejó esta encuesta el ánimo de algunos que tristemente AMLO minimiza. Me gustaría que en lo poco o mucho que yo difiera de sus posturas, no me llamara adversario, soy un ciudadano mexicano como él y si la razon lo asiste, lo invito a que me convenza con el poder de la misma.

Algunos mensajes son los siguientes:

-Se ofrecen servicios de litigio administrativo, constitucional y de responsabilidad objetiva del Estado para empresas contratistas del aeropuerto de Texcoco.

-Andrés: Te lo repito: El pueblo NO decidió. El que decidió fuiste TÚ !!!

-López Obrador dice que la época del contratismo voraz pasará a la historia. Claro, con Rioboo ahí sentado.

-¿A título de qué o qué está el Señor José María Rioboó en el presidium que anuncia Santa Lucía?

-Riobóo en el anuncio de Santa Lucía. Todo queda muy claro. El capitalismo de compadrazgo que tanto criticó. Nuevos compadres.

-¿Por qué hay un contratista privado sentado en una rueda de prensa del gobierno electo?

-¿Cómo puede saber López Obrador cuánto va a costar Santa Lucía si no hay plan maestro, ni proyecto, ni estudios, ni planos, ni nada?

-¿Con 747 mil votos se tomará la decisión sobre el sitio para construir un nuevo aeropuerto con una consulta cuestionada en su constitucionalidad y certeza en el proceso? Le urge a López Obrador asesores y un equipo que le hable de frente y sin miedo. Y que él aprenda a escuchar.

Y así se fue el día de ayer.

El tiempo hablará.

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