Mentiras sofisticadas.

Jorge Chávez

La mentira más común es aquella con la que una persona se engaña a sí misma. Engañar a los demás es un defecto relativamente vano. Friedrich Nietzsche.

Muy querido y dilecto lector, una pregunta flota en mi mente cual burbuja desinhibida que sin el más mínimo asomo de pudor arremete hacia mí una y otra vez en forma por demás insistente que me domina la inspiración y el pulso que dirige mi pluma, bueno, para ser más exacto, el espíritu de mi tarso, metatarso y falanges que golpean con suavidad las tecla de mi computadora.

Toda esta maraña de inspiraciones y ansiedades que me intranquilizan la existencia que de por sí ya asimilo muy corta me llevan a plantearle a usted sesudo lector, la siguiente pregunta: ¿Somos los mexicanos una raza que necesita la mentira y/o el engaño para sobrellevar mejor nuestra vida?

No se desgarre las vestiduras en forma precipitada, respire, piénselo con donaire y asimile que el engaño, e incluso el autoengaño no son más que la cobertura psicológica o ficticia de los problemas de la vida. Así de simple y así de complejo. Cabe señalar que la inteligencia desempeña un importante papel en las estrategias del engaño.

Todo esto viene a colación por las encuestas publicadas ayer por el Grupo Reforma (GR) en la que dan una sustancial, ostentosa, casi obscena ventaja a AMLO como pronóstico de triunfo en las próximas elecciones del 1º de julio. Casi que nos invita a que de una buena vez EPN le dé al tabasqueño las llaves de los pinos. La verdad es que entre campañas electorales y estudios demoscópicos abundan las mentiras y las conveniencias. Yo supongo que las mencionadas encuestas fue música de Vivaldi para los oídos de los morenistas y fue una estridencia tipo Black Sabbath para cualquiera de los otros partidarios de los otros candidatos.

En este contexto permítame agregar otra característica de los engaños rescatada de mi procelosa experiencia de vida, y es que una mentira puede tener distintas variantes. Puede ser inocente, humorística, puede ser algo perversa y puede ser hasta bondadosa y útil. En el remoto caso de que la encuesta arrojada por GR pueda ser tildada de mentira, que jamás algo así nos puede constar, no alcanzaría a determinar en qué rubro de mentira estaría. Pero el irreverente que me habita se atreve a decir que es muy útil para los oponentes a la candidatura de AMLO pues la naturaleza humana actúa de manera más que impredecible, desconcertante

¿Quiso acaso Alejandro Junco, dueño del GR hacerle un favor a AMLO al publicar estos números? ¿Qué tan apegado a la realidad está dicha encuesta? Mucho se dice que dentro de lo atípico de esta campaña y la próxima elección hay intereses alineados hacia uno u otro candidato. Como ciudadanos comunes el hartazgo se llevó nuestra credibilidad en los medios de comunicación.

El hombre es un animal que miente. Es evidente que otros animales utilizan las apariencias para sobrevivir, pero es quizás el hombre el único animal que trata con la mentira de manera reflexiva, es decir, el único capaz de usar la mentira en relación a su persona, a su identidad. Si un camaleón camufla su cuerpo los humanos serían capaces de camuflar hasta lo más profundo de sus entrañas.

Una encuesta sugestiona y eso lo saben las mentes de talento que asesoran a los candidatos y déjeme le cuento que la sugestión es un prodigio de la mentalidad genuinamente humana. Y por eso este tipo de instrumentos son ya un elemento inherente a las campañas. Sólo nosotros que nos presumimos seres humanos podemos ver fantasmas y hay empresas que cobran muy bien para que tú y yo como simples ciudadanos veamos espejismos que puedan determinar nuestra conducta.

Pues bien, querido lector, toda esta perorata, que con justa razón puedes endilgarle el adjetivo de subjetiva, viene a colación porque una de las probables consecuencias de dicha encuesta puede ser el efecto Colombia que implica que el primer lugar en las encuestas terminará en el quinto lugar en las elecciones. La razón es simple. El ser humano en forma general es comodino. Los números de GR le dicen a los potenciales electores de Morena lo que quieren escuchar desde el 2006, que “ya ganaron” luego entonces ¿para que ir a votar el 1º de julio?

Si yo fuera Anaya o Meade redoblaría esfuerzos y aprovecharía este enorme favor que los periódicos Reforma y El Norte han abonado en el inconsciente colectivo de los admiradores de Morena. En otras palabras les pusieron en su mente la idea de no ir a votar. Este es un regalo muy sofisticado. Tiene que ver con la conducta humana, que de haberlo pedido hubieran tenido que pagar no pocos millones de pesos.

El efecto Colombia está hoy más presente que nunca en México. Todo por una posible mentira sofistica llamada encuesta.

El tiempo hablará.

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