Carta abierta al Senador Américo Villarreal Anaya.

Jorge Chávez

Ser o no ser. Esa es la cuestión. Hamlet. (Shakespeare)

Mi querido y dilecto lector, es definitivo que lo cómodo es enemigo de lo libre y en esta ocasión quiero renunciar a mi comodidad y dirigirme a mi senador por Tamaulipas para aterrizar en su inteligencia mis dudas y mis preguntas, que si bien es un honor para Usted estar con Obrador, es más sano estar con el ciudadano.

Tengo mis dudas respecto a su forma de votar en lo referente a la solicitud de licencia del gobernador de Chiapas, el entonces senador Manuel Velasco. Su postura, sin línea, en la que apeló a sus convicciones éticas, primero fue un “No”. Hasta ahí todo iba de maravilla. Orgullosamente comencé a creer en el cambio republicano que presume Rousseau en sus teorías. Las mismas redes sociales alabaron el actuar de los senadores, entre ellos, Usted. De golpe y porrazo se ganó el 100% de mi credibilidad. Pero, dos horas después, en forma por demás misteriosa, inexplicable y kafkiana, aparentemente ya con línea, usted con otros senadores cambió su voto por un “Si”.

Fíjese Senador que en muchos casos a lo largo de mi vida yo he sufrido esa contrariedad, cuando primero digo no y después tengo que recular y decir sí. El detalle es que en mis cosas personales yo no pierdo credibilidad con nadie, si acaso conmigo mismo. Ustedes en cosa de dos horas convirtieron el senado de un ejemplo de democracia republicana a un ejemplo de despotismo ilustrado.

Cabe señalar mi querido y sesudo Senador que el reglamento del senado menciona en tres artículos los alcances de esta solicitud. El Art 8 es muy explícito, pues dice: «Solicitar y en su caso, obtener licencia». Por otro parte el Art 11 aterriza que «La licencia es una anuencia que otorga el Senado». Y por último el Art 13 define que: «El Pleno decide».

Vayámonos estimado senador, con todo respeto, a la mayéutica socrática. ¿Tenía Manuel Velasco «derecho a la licencia» como dijo Monreal? De acuerdo a estos artículos que aporté para Usted, solo tenía derecho a solicitarla. De tal forma que no es como lo dijo Monreal. Y mire, muy respeto Senador Villarreal, yo como ciudadano pudiera dejar pasar este evento como algo pueril y rutinario, pero el necio e impertinente francés y su republicanismo liberal, Alexis de Tocqueville me moldea la voluntad cuando dice que el egoísmo particular es una de las vías para la tiranía popular y en sus muchas peroratas aclara que solo en la participación ciudadana de los asuntos públicos esta la única manera de defender la democracia.

Por esta razón necesito preguntarle a mi senador, que es Usted, lo siguiente: ¿Qué sucedió en esas dos horas, entre el “no” y el “si” que lo llevaron a votar por esta anuencia suya de Usted? Definitivamente entiendo que por las premuras no es algo que tuviera que consultar con nosotros sus ciudadanos, pero hay algo que me preocupa sobre manera apreciado y estimado Senador. Usted entenderá que somos una sociedad cada vez más informada y entiendo que el artículo 49 de la Carta Magna establece que no podrán reunirse dos o más poderes en una sola persona o corporación; y el punto es más sensible cuando especifica que no debe depositarse el Legislativo en un individuo, salvo en caso extraordinario.

Por favor comuníqueme e infórmeme qué razón tan determinante lo hizo cambiar de opinión. Usted como médico, cardiólogo e internista que es, sabe de signos y síntomas. Esta logística de cambio de votación seguida por los senadores de Morena no es un signo, ni un síntoma que avale las promesas de cambio positivo que sembraron en la esperanza de los mexicanos. Usted lo sabe. Nos debe una explicación a sus ciudadanos tamaulipecos.

También me preocupa la división de poderes que aparentemente con su llegada se fortalecería. Verdaderamente pensé que, tanto la cámara de senadores como de diputados dejarían de ser la oficialía de partes que siempre fueron en la época del PRI y del PAN. Ilusamente creí la reflexión del francés Tocqueville en el sentido que hay tiempos pasados que no volverían y que, sea como sea el nuevo tiempo, debería hacerse de otra manera. ¿Acaso me equivoque Senador?

Créame Senador Américo que respeto solemnemente su embestidura, pero el ciudadano que me habita es muy inquieto y muy obstinado en sus dudas, mis dudas, las dudas de todos a los que Usted representa, sin perder de vista que la tiranía mayoritaria sobre los espíritus de quienes sostienen una opinión contraria y mejor fundamentada, en este caso la negativa al senador Velasco, hace que la disposición de la democracia a la mediocridad sea absoluta. No queremos un senado con esas características, ni queremos solamente una democracia como Estado social sino también como régimen político, y eso, estimado Senador, depende de su forma de conducirse en el senado.

El tiempo hablará.

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