Acción de Gracias.

Jorge Chávez

El día de acción de gracias es uno de mis días favoritos del año porque me recuerda que debemos dar gracias y contar nuestras bendiciones. De repente, muchas cosas se hacen pequeñas cuando nos damos cuenta de lo bendecidos y afortunados que somos. Joyce Giraud

Gracias por nada, decía mi madre cuando me pedía un favor y yo me hacía pato con mis múltiples pretextos inventados de impertinente adolescente. Hasta que la figura de autoridad que representaba mi padre aparecía, y entonces aplicaba en mí la filosofía de Max Weber, su derecho al uso de la fuerza pública, lo que AMLO dice que no quiere usar con el pueblo bueno.El hábito de dar las gracias es de bien educados. Diría Miguel de Unamuno que proyecta una buena nacencia, es decir permite ver la buena savia que se mamó y se adquirió en el seno familiar en que uno se desempeñó a lo largo de su vida.

En EU y Canadá el día de acción de gracias es una de las festividades más importantes que como país tienen; ciertas familias en la frontera mexicana han adoptado esta costumbre como un pretexto de convivio familiar. Reunión en la que se estrechan lazos y aflora todo el afecto que se da en familia y familiares, a pesar de los pesares.

De pequeño disfrutaba sustancialmente el día de Acción de Gracias, era una costumbre que en mi pueril edad no comprendía en su total dimensión; simplemente me sentaba a la mesa de ocho lugares, mis cuatro hermanos, mi hermana, mi madre, mi padre y yo, en un ambiente que proyectaba una calidez efervescente y suave. Esos momentos se llamaban Felicidad.

Mi padre hacia una oración con extrema solemnidad, dando gracias a Dios por las bendiciones recibidas y yo en mi mente quizá cometía una infantil blasfemia, vivía una insurgencia existencial o espiritual pues más que poner atención a la oración, añoraba que terminara lo más rápido posible para iniciar el festín de sabor de la comida preparada por mi madre. No entendía la razon del convivio, solo lo disfrutaba. Ahora que lo cuento, estimado lector, que niño tan insolente era yo. Desde entonces me incomodaba mucho la formalidad.

Volviendo al tema de la Acción de Gracias, cabe señalar que en EU se celebra el cuarto jueves del mes de Noviembre y en Canadá el segundo lunes de octubre.

Querido y dilecto lector, para efectos de cultura general es importante conocer algunos datos de esta agradable costumbre de gratitud. Esta tradición surgió en 1621 de una forma orgánica, es decir espontánea y sin manipulaciones entre unos habitantes de Plymouth, en el actual estado de Massachusetts; entre la tribu de los wampanoag y los colonos europeos ahí radicados.

Se buscó un excelente y justificado pretexto para poder convivir y llevar la fiesta en paz y de esa forma poder desarrollarse como comunidad. Los indios aborígenes pusieron la carne de ciervo y el pavo, los colonos europeos pusieron todos los derivados de la producción de papa y productos lácteos, así como bebidas que permitían liberar el estrés natural que se adquiere solo por el mero hecho de estar vivo.

El primer día de acción de gracias de la historia fue como una tradicional fiesta de rancho, duro tres días y fue uno de los pocos ejemplos de armonía que en su momento sostuvieron entre los colonos europeos y los nativos americanos, cuyo antagonismo era muy semejante a los que hoy somos testigos entre chairos y fifís. Ósea que si se puede convivir, no perdamos la esperanza.

Fue hasta 1863, en el contexto de la guerra civil, cuando Abraham Lincoln era presidente, que instigado por una mujer de nombre Sarah Josepha Hale, convenció al mandatario de establecer el día de Accion de Gracias como costumbre nacional. Una ocasión de inmenso valor para entrar en cordialidad ante los destellos de odio entre el norte y el sur.

La fiesta obtuvo su carácter oficial, por las gestiones que en su momento hizo el presidente Franklin D. Roosevelt ante el congreso en 1941, desde entonces se tiene este fin de semana largo, que sirve de pretexto para convivir entre los seres queridos y acercarse a Dios, a quienes creen en Él.

Quiero aprovechar esta celebración para agradecer a todos mis lectores por atender el llamado, o la convocatoria que estas letras de cierta forma hacen para cada uno de ustedes. Gracias también por sus observaciones y críticas. Por tolerar mis presidenciables defectos de falta de ortografía, así como la mención rebuscada de palabras poco comunes.

Gracias a Dios por la vida y las vivencias, que por el solo hecho de respirar podemos tener. Por los pocos amigos de toda la vida, y por los llegados en una edad en que ya no los buscamos. Por el libre albedrio y el derecho a equivocarnos que todos tenemos. Gracias a Dios porque físicamente vamos a morir, pero hoy, estamos vivos.

El tiempo hablará.

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