Las bodas de Yáñez

Invitado

La historia registra celebraciones relevantes cuando una pareja decide unir sus vidas dentro de la sagrada y ancestral institución del matrimonio.

Hay ocasiones que dichas bodas trascienden al grado de quedar registradas al paso de los siglos.

Una de las nupcias que han permanecido en la memoria colectiva son: las bodas de Caná, donde Jesús de Nazareth, asistió a una boda en Galilea, con su madre, la Virgen María y sus discípulos. El tema central es que la Virgen María le comunicó a su hijo  que se había acabado el vino para la celebración, por lo que Jesús ordenó que se llenaran seis tinajas de agua, mismas que se transformaron en vino de buen calidad. Se dice que es uno de los primeros signos del poder de Jesús.

Pocos saben que Las Bodas de Fígaro; proviene de un libreto del italiano Lorenzo da Ponte, pero destacó porque la música de la obra de cuatro actos es de nada más y nada menos que del ilustre genio musical, Wolgang Amadeus Mozart. Esta obra operística es considera “bufa”, porque es de carácter cómico. El trama se centra en la insistencia del patrón por querer enamorar a la prometida de su ayudante Fígaro. Las risas de la obra provocaron su éxito rotundo.

 

En la obra teatral Las bodas de los pequeños burgueses, del alemán Bertolt Brecht, se hace una crítica a la pérdida de la ética, valores e identidad de la sociedad de esa época. Brecht los llama los tránsfugas de la clase media y utiliza dicha crítica a exponer la decadencia moral de la gente.

Ahora bien, pasando a bodas de actualidad, se ha puesto en boga el tema de la ceremonia donde uno de los personajes del momento, don César Yáñez, por su cercanía con el presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador, realizó una magna celebración donde se dispara “el decir con el hacer”.

 

Ese es el meollo del asunto: el haberse contrapuesto a la intención de iniciar la cuarta transformación de la nación sin mácula alguna. 

Ahora bien, la calidad de la realización de la ceremonia religiosa y social se circunscribe, generalmente, al acopio de la riqueza de los principales protagonistas del evento. De esta manera, se pudiera establecer un axioma: a mayor riqueza económica de los consortes, mayor posibilidad de gastar suntuosamente en la festividad.

Pero más allá del gasto, lo interesante es entender qué se persiguió con la realización del magno evento de esa manera.

 

¿Desafió al “qué dirán”?

Es poco creíble, toda vez que ambos supieron que a la boda asistirían seiscientos invitados, que se ofrecería langostas, espárragos, filete en salsa Bordalesa y varios postres a escoger. Sin omitir que bien sabían que amenizarían “Los Ángeles Azules”, grupo musical de cumbia sonidera del momento que proviene desde el mismísimo Iztapalapa en Ciudad de México y del grupo “Matute”, de quien se dice también llena  auditorios cuando se presenta.

¿Demostrar que ya se cuenta con recursos antes que comience el nuevo gobierno?

Poco probable, a pesar que era una vieja práctica que se utilizaba cuando no había forma de dar seguimiento a riquezas inexplicables. Con la aparición de la Internet y la cooperación internacional, ya son pocos los que se pueden esconder de los sistemas tributarios.

¿Descuido de los consortes?

Pudiera ser, toda vez que el amor ciega a las parejas que se ven envueltos en dicha condición.

 

El presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, ya fue claro: “él no fue quien se casó y que cada quien es responsable de sus actos”.

Y vaya que tiene razón.

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