Debates históricos.

Invitado

Lo que está pasando ahora, lo que podemos llamar la crisis de la democracia, es el colapso de la confianza. La creencia de que los líderes no solo son corruptos o estúpidos, sino que son incapaces. Zygmunt Bauman

Seguimos con este filósofo polaco como con juguete nuevo. Esta modernidad líquida a la que alude nos trata de ilustrar para entender lo incierto de estos momentos y lo vertiginoso que son los cambios en los tiempos que nos ha tocado vivir.

Abordaré el tema de las charlas de José Antonio Meade (JAMK) en los debates que sostuvo frente a los panelistas tanto de Televisa como de Milenio. Dos conversaciones diferentes que podemos catalogar de históricas y que no tienen desperdicio en las que se ve a un candidato priista cuestionado como nunca en la historia pasada lo había sido ningún otro candidato de este partido político.

Mi querido y dilecto lector, entre muchas cosas que dijo Bauman una de ellas se refiere a que la política tiene las manos cortadas. La gente ya no cree en el sistema democrático porque no cumple sus promesas. Y justamente esto es el muro de los lamentos al que se enfrenta JAMK, la incredulidad galopante de la ciudadanía para con el sistema o régimen que representa y que al día de hoy quiere repetir en el poder afirmando contra viento y marea que, de veras, de veritas el si será la encarnación de la honestidad que sacará a México de muchas de sus penurias, solo que se topa con un detalle nada despreciable, la idea del progreso que ofrece se ha convertido en un mito porque en el pasado la gente confiaba en que el futuro sería mejor y ya no.

JAMK dijo, entre otras cosas de su oponente que tres veces hemos visto inestabilidad cada que AMLO está cerca de ganar una elección, afirmo que son dos elementos los que en teoría merodean las elecciones y que son estabilidad y confianza y que justamente es AMLO quien representa un riesgo para la estabilidad y la confianza por sus ideas y por su actitud, ya que según dijo es violento, intolerante y autoritario.

Hasta aquí todo lucía muy bien, un candidato del PRI lanzando misiles retóricos a su oponente más fuerte; pero lo verdaderamente histórico es el tipo de periodismo que confronta a los candidatos, esto es un manjar de la democracia; uno de los panelistas le respondió que la elección no tiene que ver con estabilidad y confianza, sino con la indignación y con la irritación de la gente con un sistema que parece no ver lo que la gente común si ve.

Dijo que se debe hacer el aeropuerto en donde se está haciendo y que cancelar el aeropuerto implica cancelar el ingreso de 450 mil familias que ahí van a encontrar su fuente de ingreso. En este caso sería absurdo que AMLO le preguntara al pueblo si hace o no dicha obra cuando dos de cada diez mexicanos lo utilizan y en realidad es más bien un instrumento de desarrollo necesario.

Perdió la oportunidad estratégica de despegarse del presidente cuando los panelistas le preguntaron: ¿Es honesto Peña Nieto? Contesto que sí. No tuvo que haber dicho que no, pero insiste en seguir proyectándose en equipo con EPN a pesar de lo desgastado de su imagen. Y creo que no fue óptima su respuesta ante la misma pregunta pero con respecto a Carlos Romero Deschamps. JAMK insiste en ser políticamente correcto con su gente y parece que se olvida de un detalle electoral muy importante y que AMLO tiene muy claro, lo que el pueblo quiere escuchar.

Con respecto a la corrupción de los partidos dijo que debemos estar molestos con los malos priistas como con los malos panistas y perredistas, en una clara alusión de que el tema de la corrupción no es privativo del PRI. Agrego que si hay políticos malos y corruptos hay que eliminarlos.

Una confrontación de periodistas de primer mundo con el candidato fue cuando le recordaron que fue Secretario de Hacienda por dos años en dos regímenes diferentes, con Felipe Calderón del 2011-2012 y con EPN del 2016 al 2017. Durante ese periodo qué supo Usted y su gente de los entonces gobernadores Duarte, de Borge. Respondió que están en la cárcel por él y no tanto por las alternancias que hubo en sus respectivos estados, ya que cumplen condena por delitos federales y no locales, respuesta muy complicada de creer.

Definitivamente JAMK debe entender que la corrupción es el reclamo número uno de la población y que no queremos un funcionario limpio como dice que lo es él en medio de una red de corrupción. Aterrizar claramente eso en su estrategia de campaña podría ser una catapulta que le haga crecer y en una de esas colarse en las preferencias de la gente.

El tiempo hablará.

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