El cuerudo

Juan Montoya

Sí, definitivamente lo hemos dicho e insistimos, aquellos que busquen espacios deben levantar la mano, crear consensos y mostrar humildad al momento de pedir apoyo.
Es por eso que vemos con buenos ojos que los aspirantes a dirigentes del PRI levanten la mano con ganas de trabajar, conociendo de antemano que no tienen más recursos que sus relaciones, y ganar para impulsar una militancia cabizbaja por las derrotas que sufrieron en las dos últimas elecciones.
No solamente es la crisis política, también económica, con ajustes urgentes si pretenden mantener al PRI de pie. El trance es terrible y sufren recortes de personal y salarios que realiza desesperadamente SERGIO GUAJARDO MALDONADO, el presidente del PRI.
El caos que priva en el PRI no es menor, la CNOP fue desalojada de sus oficinas que se ubicaban en el Casino Ferrocarrillero, junto con la Federación de Pequeños Propietarios Rurales, uno de sus brazos operativos.
El líder de la CNOP, EFRAÍN DE LEÓN y PEPE ESPRONCEDA, dirigente de los parvifundistas no pudieron defender sus oficinas, al pedir ayuda no les dieron en ningún lado. Aceptaron entregar sus bártulos, no hay alcalde que les eche la mano y el cobro de cuotas es pura fantasía, nadie paga, sólo aquellos que serían candidatos se ponían al corriente.
Previamente, HUMBERTO VALDEZ RICHAUD también tuvo que abandonar las oficinas del Movimiento Territorial, por el mismo problema, la falta de capacidad económica, aunque lo hizo denunciando malos manejos en el CDE del PRI.
Sólo es un mínimo de la problemática que enfrentará el próximo líder, pero también a su vez recibirá un partido que obtuvo 300 mil votos en la pasada elección federal, donde si bien es cierto que no ganó casi nada, el número es importante.
Pero, también mantiene un voto fiel que le permitirá recuperar espacios, además de que los políticos de Morena ya estarán en funciones y pagando facturas por el desgaste del poder o en su caso creciendo por sus buenas acciones.
Morena puede ser tan valiosa como una coca en medio del desierto del IV Distrito o un espejismo en el mismo lugar. La ley de la gravedad es contundente hasta en los partidos, todo lo que sube tiene que bajar con el ejercicio del poder.
Es por eso que los aspirantes a la dirigencia del PRI deben establecer claramente sus aspiraciones y uno de los que salta al ruedo es el victorense CÉSAR GARCÍA CORONADO, quien ni duda en pedir la ayuda de la militancia y sus cuadros para alcanzar ese nuevo objetivo trazado en su vida.
CÉSAR es un hombre de retos, pero también de consensos y empezó a crearlos desde el interior del PRI entrevistándose con los líderes más representativos para exponer su deseo de ser el próximo dirigente. No le gustan las improvisaciones, más bien las metas claras y cuantificables.
SU vida ha sido de retos y conoce los dos lados de la moneda, no cualquiera se sobrepone a las pruebas de la vida que fue sometido, pero sabe que la vida continúa.
“Si quiero ser presidente del PRI, lo digo de manera clara y abierta, pero también necesito la ayuda de todos sus militantes y sectores. Estoy dispuesto a poner lo mejor para sacar adelante el reto, me gustan los compromisos y enfrentarlos”.
CÉSAR viene por el consenso de los priístas y empezó a construir con bases sólidas, con buenas plataformas y cimientos, como aprendió en la delegación federal de la SCT, donde continúa laborando en San Luis Potosí, pero viendo el horizonte tamaulipeco. Es un cuerudo tricolor.
Bueno, por hoy es todo.
Adiós y aguas con los patinazos…
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patinadero@hotmail.com

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