Brasas mal apagadas en Tamaulipas…

J. Eleazar Avila Pérez

Miércoles, mitad de semana y a muchos priístas se les hace tarde para el regreso a la realidad y jubilar a su dirigente estatal, pero antes, los gritones tienen que pasar del debate de café y whatsapp, a los hechos.

Manifestarse con energía tal que en el CEN se enteren que tienen que acceder a sus ruegos, que existen muchos postores y que pueden aun evitar que SGDC llegue al congreso como diputado local plurinominal en la posición 1.

Aunque Usted No lo Crea, esa es la ruta personal de Sergio Guajardo, pues los adversarios le están dando solo pellizcos para que se vaya. Pero a partir de este lunes las cosas van a cambiar y aquí los motivos.

1.- El PRI rumbo al 2019 necesita un presidente del que no se tenga duda sobre su lealtad, sospechas o el menor asomo de que le ayudaron desde el gobierno a llegar al edificio del CDE que hoy está económicamente en ruinas.

2.- Por su parte el PAN y el gobierno, tambien necesitan de un dirigente estatal nuevamente a modo en el PRI, que deje pasar lo esencial y que cumpla con la máxima de “no te fijes como grito, solo págame por como resuelvo en tu favor”.

3.- Todo en un contexto donde AN debe comprender que si nuevamente se le pasa la mano destruyendo al PRI, las consecuencias serán funestas. Las leyes de la física no fallan, los vacíos se llenan y Morena está con todas sus pilas para anidar en la mayoría de los espacios distritales, 22 para ser exactos.

Y mientras de quienes se habla. De Enrique Cárdenas, Edgar Melhem, Alejandro Etienne, Humberto Valdez Richaud, Efraín de León, Oscar Almaraz y dicen en el PRI, que en la semana se han agregado dos más; la diputada local Mónica González García y el todavía titular de Administración del PRI Jesús Ávila.

Este último no le quiten mérito, desde nuestra perpectiva como operador del PRI fue efectivo en la zona del llamado Altiplano y es de los que mejor conoce el triperio financiero de lo que será la nueva realidad de este partido en Tamaulipas, especialmente por las multas que tienen al tricolor en quiebra casi total.

Los que saben en Victoria, abonan que Chucho Ávila habría realizado un trabajo de contención del dirigente actual, quien no duda en apostar todo a quedarse como jefe de un partido que sueña, lo haría diputado por segunda vez.

El asunto es que el PRI tiene más-menos, un mes y medio para hacer los ajustes que quiera o repetir la historia 2018, con la certeza de que, si antes el dinero era escaso, hoy está reducido al 10 % si tomamos como referencia los tiempos dorados y extrañados de Eugenio Hernández Flores.

Así que deben cambiar, pero con una velocidad que los ayude más allá de las redes sociales. Un proceso donde todavía estamos por escuchar la voz de los jóvenes.

Lógicamente no todos y por eso debemos agregar que se sumó a la lucha legítima por la dirigencia estatal otro victorense. Me refiero a Emilio Grimaldo secretario nacional de Operación Política del Instituto Jesús Reyes Heroles antes Icadep.

Le preguntamos y directo afirmó que el fufuro del PRI es el de una institución “territorialista, en donde no solo la equidad de género predomine, sino también la igualdad de oportunidades a cada uno de los militantes, generando la confianza y el aporte de todos; que sea la misma igualdad de condiciones para quien quiera participar en algún puesto de elección popular, para que así sea un partido abierto a su militancia y a la bondad hacia la estructura que lo llevo a ser una institución de grandeza”.
Directo “el balazo” versus SGDC, estimó que lo que se demanda es “un Presidente que no represente la misma imagen y grupo que nos llevó al fracaso en estas anteriores elecciones. Necesitamos crear el verdadero sello de identificación con nuestra militancia”.

A la vez hizo “un llamado urgente y respetuoso para los grupos políticos y para los personajes estatales que nos llevaron a esta gran debacle, nosotros como generación requerimos la oportunidad y las riendas de nuestro partido”.

Tema por supuesto obligado es que Guajardo ya perdió la gran oportunidad de cerrar su capítulo como presidente con cierto nivel de fingida dignidad.

Cuando renuncia el dirigente nacional René Juárez Cisneros, pudo verse en ese espejo y si bien el guerrerense tiene un espacio garantizado en la Cámara de Diputados, Sergio debió tantearle el agua.

Ya es tarde, ahora tendrá que enfrentar la guerra interna y si de chipote se queda, pues el PRI será reducido a cenizas o mínimo a brasas mal apagadas.

18 pendientes…

Correo: jeleazarmedia@gmail.com Twitter.- @eldebateequis

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